Cuando el corazón está resentido duele la soledad que se anida en el alma. Y un día, el menos pensado, descubres que vuelves a sentir esa sensación…mariposas en el estómago.
Te das cuenta porque es el primer pensamiento con el que te levantas por la mañana y el último sueño al dormir por las noches, ese en el que aún no te has dormido, ese que roza los sentimientos más profundos y ese por el que , sin querer, se escapa un suspiro…
Haces un balance de tu vida, recuerdas lo bueno y lo malo del pasado, piensas ¿por qué no? Pero a la vez algo te frena, no eres libre, tu corazón está encadenado al desengaño y sientes que no puedes avanzar. Tus sueños se desvanecen, recapacitas y te repites una y otra vez que mejor olvidarlo. ¿Para qué volver a andar por el mismo camino si en el fondo sabes donde terminará? ¿Para qué luchar si al final siempre toca sufrir?
En el fondo quieres dejarte llevar, cerrar los ojos y dejarte caer sabiendo que te recogerá antes de tocar el suelo, quieres sentir que puedes confiar, pero la confianza es tan efímera cuando almacenas desengaños…
M.G.R
M.G.R
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